En el año 2004, la vitalidad de las economías de los festivales en el mundo y el éxito de festivales basados en el Caribe en América del Norte y Europa llevaron a CARICOM a adoptar un Nuevo Plan Estratégico para reposicionar el preeminente Festival Caribeño de las Artes, también conocido como CARIFESTA, como el más importante festival caribeño. Su valor radicaría en su autenticidad, en el lugar que ocupa en la región caribeña y en su potencial para atraer ingresos que generan festivales caribeños que se realizan en muchos lugares del mundo a la región de la que esa cultura surgió. El objetivo consistía en convertir esa cultura en un motor de desarrollo económco y social.
Central para el éxito del Festival sería el elemento que hizo a CARIFESTA mercadeable y emocionante: su movilidad. Varios miembros de CARICOM han sido anfitriones de CARIFESTA, desde St. Kitts-Nevis hasta Trinidad & Tobago. Todos los países principales de la región han sido anfitriones del festival con la única excepción de las Bahamas.
En el año 2006, el gobierno de las Bahamas anunció su intención de ser anfitrión de CARIFESTA 2008. No sólo serviría como territorio de prueba del Nuevo Plan Estratégico, sino que CARIFESTA también podría ser una herramienta valiosa para darle una nueva cara a la economía turística de las Bahamas en una realidad global en la que la cultura es reconocida cada vez más como un sector económico crucial. En el año 2007, sin embargo, después de un cambio de gobierno, la nueva administración no continuó con el plan de sus antecesores. Esta presentación examina estos asuntos, los sitúa en el contexto general de la administración de la cultura del gobierno de las Bahamas y describe la reacción de la sociedad civil.